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Camino Caminante Vereda

Category: Histórico

Aguilar del Campó

Me sentó muy mal eso de perderme una excursión que había pagado.  Si no hubiese sido por el hecho que había abonado un suplemento por tener habitación individual en el hotel donde pasábamos la noche seguramente me hubiese quedado en Madrid.  Antes de colgar los guías por fortuna me informaron que se iba a dormir en el hotel Valentín en Aguilar del Campoo en la provincia de Palencia.  Tardé poco en averiguar que Renfe tenía parada en el pueblo.  Llamé a reservar sitio.  No me daba tiempo de llegar al primer tren del día.  El segundo tren estaba repleto a rebosar.  Tuve que buscar otros medios.

Llamando al hotel me enteré que la forma más sencilla de llegar a Aguilar era coger un autobús a Burgos y de ahí un autobús a Aguilar.  Vi que salía un autobús a Burgos a la una.  Ahora se trataba de averiguar a que hora salía el autobús a Aguilar.  Después de alguna hora llamando obsesivamente a la estación de autobús de Burgos me informaron que había correspondencia y que sólo salía un autobús al día.  A las 13:00 empecé mi viaje.

Tuve que esperar una hora y media en la estación de autobús de Burgos.  Eso fue más desagradable de que lo que debía haber sido ya que estaban remodelando el bar.  Leyendo y bebiendo llegó la hora de partir.  El autobús que me llevó a Aguilar era una monada, así pequeñito y muy cuco.  Escuchando música durante el trayecto llegué 90 minutos después de haberme subido a la monada de autobús.  Ahora tocaba encontrar el hotel Valentín.  Al bajarme del autobús mi primera prioridad era encontrar un bar donde ir al servicio.  Cruzando la calle encontré uno.  Me pedí un café y pregunté por el hotel.  Había llegado a la cafetería del hotel.  Únicamente había tardado siete horas en encontrar el hotel desde el momento que salí de casa.  El que no tiene cabeza tiene que perder tiempo y dinero.

Al llegar a recepción me encontré a una guía del club de senderismo.  Me proporcionó la llave de mi habitación.  Como tenía ganas de mover el esqueleto después de tan largo viaje me di una vuela por el pueblo.  Andando por Aguilar me arrepentí de haberme olvidado de la camera.  Es uno de los pueblos más preciosos que he visto y me hubiese encantado retratar muchas de sus calles.  Calculé mal la duración de la vuelta y cuando llegué al hotel todavía quedaba mucho para la cena.  Me consolé con un cubata en el bar del hotel.

Después de cenar tenía ganas de juerga.  Estuve intentando encontrar con quien salir a  beber pero los pocos que salieron se me escaparon por lo que tuve que irme por mi cuenta.   Menos mal que no me importa mi propia compañía.

Al día siguiente me di cuenta que no se guardan los asientos reservados en el caso que se pierda el autobús.  A mi lado me tocó un gilipollas de mucho cuidado.  Eso fue el único aspecto desagradable del viaje.  La excursión de senderismo fue bastante bonita.  Nos habían informado que hacia el final del trayecto había una cuesta de mucho cuidado.  Quitando que alguna que otra vez estuve a punto de caerme hacia atrás por lo pronunciado de la pendiente no tuve ningún problema.   Tuve varias conversaciones muy agradables con gente mientras andaba.  Me volví a arrepentir de dejarme la camera.  Por suerte el gilipollas que me había tocado a mi lado se bajó después de media hora de autobús.

El motivo por el cual no me despertó el alarma probablemente tuvo que ver que la noche anterior había quedado con un amigo que no había visto en casi dos años.  Me comentó que tiene cancer terminal.  .  Que le quedaba menos de un año de vida.  Cuando me despedí de el me dolía el alma como pocas veces me había dolido.  Me tuve que consolar en un bar camino a casa.  Cuando estuve en Aguilar de juerga la noche siguiente, por mi cuenta, me ayudó mucho una conversación de una hora con una amiga mía.  Ya me parece haberme resignado a pronto perder a un amigo que quiero.  Le he visto varias veces más y no me ha vuelto a doler el alma.

Andreso

Vacaciones en Portugal

Parece que en estas excursiones se forman grupos que tardan poco en cerrarse. Yo estaba con un grupo de gente que conocía de antes y que me caían muy bien. Desgraciadamente mis cuatro mujeres eran muy poco juergistas. Hubo muy pocas veces que cuando yo deseaba juerga encontré otro grupo de gente para apuntarme a un bombardeo con ellos. Echo de menos que hubiese juerga para mí. Portugal es un país bastante bonito y lo recorrimos de norte a sur. Entramos por Galicia y salimos por Huelva. Catorce días maravillosos. Durmimos en ocho hoteles distintos. La mayor parte de las noches conseguí una habitación individual La razón es simple. Una noche mantuve a mi compañero despierto toda la noche con una apnea de sueño (ronquidos sin ritmo) bastante pronunciada. El día siguiente pidió el divorcio. Otra noche me desvelé a las seis de la mañana y mi compañero de habitación al día siguiente pidió el divorcio. De las doce noches, nueve de ellas estaba en una habitación individual. Es toda una ventaja tener patrones de sueño irritantes.

Mi grupo consistía de cuatro mujeres, majisimas todas ellas. Pasamos las dos semanas continuamente juntos. Lo que más me gustó aparte de la compañía fueron las excursiones de senderismo y la playa. No creo que me vuelva a apuntar a una excursión cultural ya que prefiero andar por la naturaleza que admirar cosas muertas. Hubo una cosa muerta que me hubiese encantado ver que desgraciadamente no vi. En un pueblecito que creo que se llama Batalha había una catedral gótica tan impresionante que llegaba al cielo. Me hubiese encantado haber entrado en el claustro pero una cuestión urgente me impidió disfrutar de la vista.

Tanta cultura me aburre. Nunca he aprendido a disfrutarla. Pasarmelo tan bien me estresa bastante. Es un estrés bonito que me ha enseñado algunas cosas de como funciono. Yo estaba en el fondo sur del autobús. El cerebro en el camino de regreso me informó que no tenía nada personal en contra de nadie del grupo. Por lo menos tiene una relación de amor odio con algunos. A mi como me gusta fumar prefiero ser de los primeros en bajarme del autobús. Yo estaba en la última fila del autobús. Yo describía mi situación como "Los últimos serán los últimos". Además por algo que no creo que fuese casualidad, el nombre de los cuatro integrantes de la última fila empezaba por A. Algo personal si hay. Eso es muestra de un sentido del humor un poco especial por parte del organizador.

Hacía calor en el fondo sur. A mitad del camino de regreso hubo migración de asientos. Los que estaban en las últimas filas pasaron al principio del autobús para refrescarse un poco.

Un abrazo,
Andreso.

El porqué de esta web

Los planes para el futuro de este sitio web es si me acuerdo dedicarle algo de tiempo escribiendo lo que en ese momento me venga en gana.  Con más tiempo añadiré soporte al español y quizas a alguna otra lengua.  Seguramente modifique la apariencia de esta web, publique mi curriculo y esas cosas.  No hos hagais ilusiones.  Mi proposito en publicar este articulo es ver como queda.  Na mas.  Bienvenidos a andreso.net