Como buen informático que soy, he tenido muchos problemas con mis aparatos electrónicos.  Todo empezó en 1999 cuando estaba recién llegado desde Canadá.  Había invitado a un amigo a comer.  Yo me había traído mi ordenador en una maleta y los discos duros  en el equipaje de mano.  Los pobrecitos son frágiles.  Mi amigo los vio encima de mi mesa.  Me convenció a jugar a "atrapa el disco duro al vuelo".  Yo se lo lancé.  El lo cogió sin problemas. Su turno.  El disco duro pasó entre mis manos, estrellándose contra el suelo.  El imprudente disco se puso de huelga.  Fue despedido poco después.

Un par de años después decidí montarme mi propio ordenador.  Mi amigo, el del disco duro, me ayudó.  El ordenador no arrancó.  Lo llevé a la oficina al haberse comprado un compañero uno muy parecido.  Fuimos probando las piezas una por una.  La que fallaba era la placa base.  El compañero me ayudó a montarlo una vez llegó la pieza nueva.  Este ordenador funcionó cinco años sin problemas.  Únicamente hizo falta reinstalar unas cuantas veces.

Mi amigo, el del disco duro, trabajó una temporada con una directora de cortometrajes.  Un fatídico día el se ofreció para mejorar el ordenador que ella usaba para montar.  Me pidió que le acompañase.  Le instalamos más memoria.  No desenchufamos el ordenador al pincharlas.  Se le quemó la placa base y la CPU.  Compramos piezas nuevas.  Las piezas no eran compatibles con la tarjeta capturadora con la cual trabajaba la directora.  Volvimos a cambiar la placa base.  Por hacer un favor pasamos dos semanas infernales y nos gastaríamos unos 250 euros en cambiar las piezas.   Le cogí verdadero asco a manipular piezas de ordenador.

La siguiente desgracia ocurrió con el ordenador que me compré con el finiquito.  Al cabo de unas semanas de estar encendido sin descanso, se empezó a reiniciar.  Pronto dejó de arrancar.  Lo reinstalé.  Otra vez lo mismo.  Esta vez además se le había roto el disco duro.  Lo llevé a que me lo mirasen en la tienda.  Me dijeron que a la placa base se le veían desperfectos por lo cual el ordenador no estaba cubierto por garantía.  El ordenador lo compré en Abyss.  Considero que tienen un servicio técnico deleznable.  Desde entonces no he vuelto a comprar nada más ahí.  Compré otra placa base.  La vieja placa base se la di a un primo mío.  Le funcionó sin problemas.  El ordenador funcionó unas semanas sin parar.  Otra vez se empezó a reiniciar.  Al cabo de unos días hizo falta reinstalar.  Una semana después se rompió el disco duro.  

Compré una placa base nueva, memoria nueva y tarjeta gráfica nueva.  La placa base anterior se la vendí a un amigo.  Le funcionó perfectamente.  A mi ordenador le volvieron a surgir exactamente los mismos problemas.  Cuando me conseguí un ordenador de segunda mano se lo vendí a otro primo mío.  No hace ni falta decir que no le ha dado ninguna clase de problemas.

La familia de mis primos todos los reyes se hacen intercambio de cosas viejas de las cuales se quieren deshacer, pero que les da pena tirar.  Un año me regalaron una hucha.  Es un cerdito blanco con un tapón debajo para sacarle las monedas sin romperlo.  Empecé a llenarlo de monedas de dos euros.  Después de unas vacaciones de senderismo empecé a echar monedas de un euro.  Cada vez que pagaba un café con un billete de cinco, me daban cuatro monedas de un euro.  Acabé escarmentado.

Lo primero que me compré con el cerdito fue una camera digital.  Estaba haciendo senderismo durante las vacaciones de verano.  Llevaba la camera, mi reproductor de cedes, y una botella de agua en mi bolso.  Se abrió la botella.  Encontré un charco de agua de cinco centímetros dentro de la funda de mi camera.  Estuve todo el resto de las vacaciones sin poder hacer fotos.  Afortunadamente lo cubrió la garantía.

También me compré un disco duro extraíble con el cerdito.  Lo tenía siempre enchufado al ordenador, qué estaba encendido día y noche.  Tras tres meses de uso intensivo se rompió.  Perdí toda la información.  Unas trescientas películas a tomar por culo.  Me lo cambiaron hace unos cuatro meses.  No lo he vuelto a enchufar al ordenador.  Acabé escarmentado.

Me compré un equipo de música en el MediaMarkt de Alcalá, también gracias al cerdito.  Lo traigo a casa y mi padre me ayuda a montarlo.  Una semana después se rompe.  Únicamente se oían chasquidos muy fuertes.  Yo había tirado la caja por lo cual únicamente me lo podían cambiar por uno del mismo modelo.  Llamé a todos los MediaMarkt de la provincia.  El único donde tenían uno disponible es el de Alcalá, donde lo compré. Ni falta decir que ese es el único que no es accesible por transporte público.  Meto el equipo en una maleta y lo llevo a Alcalá en metro y autobús.  Un amigo mío que vive ahí me acercó a la tienda en coche.  Como afortunadamente no habían vendido el ejemplar de mi marca, pude llevármelo unas horas después.  Menos mal que mi amigo me acercó a casa.

Mi viejo ordenador lo usaba casi para todo.  Justo después de un agobiante proyecto de programación el pobrecito se niega a arrancar.  No era demasiado grave ya que todavía me quedan dos.  Unos días después dejó de funcionar mi portátil.  Esto ya empezaba a ser alarmante.  Me compro un ordenador nuevo y mientras tanto voy transfiriendo los datos importancia de los seis discos duros de mi viejo ordenador a mi servidor linux.  Como no desenchufaba el ordenador cada vez que metía un disco duro nuevo, pasó lo que tenía que pasar: hubo un chispazo y el ordenador ya no quería arrancar.  Tenía tres ordenadores y en una semana se rompen los tres.  Afortunadamente lo que se quemó fue la fuerte de alimentación.  Menos mal que tenía un repuesto.  Pasaron un par de semanas antes que me trajeran mi ordenador nuevo a casa.  Le faltaba un cable para enchufar los discos duros.  Lo arrastré a la tienda dentro de una maleta y volví en taxi.  Hacía falta grabar un disquete para instalar el sistema operativo.  La disquetera de mi ordenador linux no funciona. Tuve que ir a un Internet café para grabar el disco.  No me dejaron hacerlo en el Corte Inglés.

Varios meses después mi ordenador nuevo empezó a mostrar mensajes extraños al arrancar.  Dos semanas después se reiniciaba continuamente por lo que repetí la operación de la maleta.  Me dijeron que iban a tardar tres días laborales.  Pasó una semana y todavía no habían empezado a mirármelo.  Yo estaba llamando casi todos los días.  Al final hablé con el dueño. Le dije que todo mi negocio informático lo hacía con su tienda ya que había leído que tenían un servicio técnico excelente. El qué una semana hubiese pasado sin que hubiesen empezado a mirármelo no me parecía demasiado buen servicio.  Me explicó que la razón era que la huelga de transportistas impedía que llegasen piezas.  Al ordenador le hicieron un trasplante completo de sus entrañas.  Me dijeron que sería necesario reinstalar el sistema operativo, pero afortunadamente el técnico fue capaz de rescatarlo.

En el trabajo de pronto dejó de funcionar mi ordenador.  Reinstalé.  Seguía sin funcionar.  Resultaba que el disco duro donde se almacenaba todo lo que nos bajábamos con la mula había muerto.  Esto es la primera noticia que tuve de que un disco duro defectuoso podía impedir que arrancase un ordenador.

La única explicación que se me ocurre de los problemas de mis aparatos electrónicos es que antiguamente, en el lugar donde se construyó mi casa, se hacían sacrificios humanos.  Las almas en pena no han abandonado el lugar y causan que un flujo de energías negativas recorra mi casa.  Este flujo me persigue por donde vaya.  Ya estoy empezando a tener problemas con la PDA con la cual estoy escribiendo esto.

Andreso.