Estuvimos la primera semana de marzo del 2006 alojados en régimen de todo incluido en el hotel Globalia Savana de Yasmine Hammamet, a unos 8 kilómetros del centro de la ciudad.  Lo más logrado del hotel es su decoración.  Sus constructores han intentado emular un palacio árabe y han logrado un espacio francamente bonito.

El hotel Globalia Savana
El exterior del hotel
La comida que sirvieron durante nuestra estancia no me gustó.  Era tipo bufé.  Estaba fría, insípida y demasiado cocinada.  Había cocina en vivo.  Dejaba mucho que desear.  Por las mañanas, un estudiante de hostelería hacía huevos fritos y tortitas.  En la comida y la cena recalentaba pasta demasiado hervida haciéndote una salsa de tomate con los ingredientes que deseases.  Una vez hubo cordero asado, frío por supuesto.

El todo incluido era también cutre.  El zumo de frutas que servían era hecho a base de polvos.  Únicamente te servían cerveza de barril.  Aunque la cerveza embotellada valiese una fracción más, no estaba incluida.  Los refrescos eran todos de botellas de plástico por lo cual, a menos que tuvieras la suerte de que empezaran una botella nueva, nunca tenían gas.  Las bebidas alcohólicas eran casi todas de marcas genéricas, de bajo coste, de las cuales casi nadie ha visto en un comercio.  Los cubatas los servían en vasos minúsculos.  Aún así estoy muy contento de que contratásemos el todo incluido.  No tuvimos ningún gasto extra en el hotel.

La habitación nos gustó mucho.  Era amplia.  Tenía una terraza con vistas al mar.  El inodoro estaba en una habitación separada.  El cuarto de baño era amplio.  El agua de la ducha tenía suficiente presión.  Había dos camas individuales por lo cual era fácil dormir sin molestar al prójimo.  Las camas eran lo suficientemente amplias para que en caso de necesidad cupiésemos los dos.  Hacía falta pagar una fianza de 20 euros para el control remoto de la televisión.  Este mando era imprescindible para verla.  El agua de grifo era potable.  

El interior del hotel globalia Savana
El interior del hotel
Todas las noches el departamento de animación montaba un espectáculo de unos 20 minutos.  No era gran cosa pero lo encontrábamos ameno.  Todas las noches, cuando bajaban del escenario, nos decían que la fiesta seguía en el café moro.  Esta está decorada con motivos árabes y te puedes fumar una cachimba o tomarte un té.  Ninguna consumición del café moro está incluida en nuestro todo incluido.  Fuimos un día después del espectáculo y lo único que pasó es que unos animadores estaban sentados con unos huéspedes.  Muy aburrido.  Hubo un grupo de gente que se quejó de la mala calidad de la animación.

Una cosa que me disgustó mucho del hotel Globalia Savana es que tenían contratado un empleado para timar a los recién llegados.  Un embaucador se acercaba a todos los huéspedes su primer día de estancia.  Les ofrece la posibilidad de ver Hammamet y Nabeul, de hacer compras y de hacer fotos en una fábrica de alfombras.  Todo gratis.  Esto es una excusa para intentar obligarte comprar una alfombra que no necesitas por mucho más dinero que el que vale en contra de tu voluntad.  En la fábrica de alfombras te someten a muchísima presión.  Seguro que la fábrica le da una buena comisión al hotel.  Nosotros picamos y pasamos verdadero miedo.  Si no es el primer día, cuando todavía eres novato, no hay posibilidad de ir a la fábrica de alfombras.  Eso es prueba clara que se trata de un timo.  El hotel Savana se enriquece estafando sus huéspedes más novatos.  Es fácil que un huésped se gaste muchos euros por miedo.

El Andreso