El puente de la Constitución tocó pasar cuatro noches en Cazorla. Por razón de distancia y la calidad de las carreteras únicamente se hicieron tres días de senderismo. El primer día así como el último día nos lo pasamos en el autobús. La ida fue lo más duro ya que aunque Cazorla no esté demasiado lejos fuimos el último tramo del camino por carreteras secundarias para no llegar demasiado temprano al hotel. Tardamos dos horas en hacer los últimos 40 kilómetros.

Como siempre he publicado las fotos de la excursión.     En este puente lo peor que me pasó fue que me olvidé los chicles de nicotina, que uso para mantener el mono a raya mientras estoy en un sitio donde no pueda fumar, y que me percaté que era perfectamente capaz de aguantar el tiempo entre parada y parada sin mono. Por lo demás me lo pasé estupendamente.

Encontré la sierra de Cazorla espectacularmente bonita. Montañas surcadas por barrancos. Las excursiones que encontré más bonitas pasaban al lado de barrancos. Hubo una que encontré decepcionante ya que fue entre arboles. No había nada en esa excursión que no se pudiese ver en una por la sierra de Madrid. Pero las que transcurrió al lado de barrancos eran preciosas.

Según el guía que nos subió en el autobús cuatro por cuatro a la sierra, Cazorla es el parque natural más grande que hay en España. Habló de parques nacionales, reservas naturales y parques naturales y de otros formatos, quedándose fijado en mi cabeza únicamente que Cazorla es de eso donde puede haber gente viviendo dentro y que no se puede proteger más la mayor parte del parque porque haría falta expropiar muchas casas. Comentó que hay unos doscientos millones de pinos en la sierra de Cazorla y que la procesionaria es un invitado bienvenido para el parque ya que cuanto más pinos se mueran mejor al no ser una especie autóctona de la zona. Según entendí, fueron plantados para proveer a la armada invencible de madera. El guía se quejó de los cazadores que aunque hacían la loable tarea de controlar la población animal en ausencia de depredadores a menos que tengan mucha experiencia en la naturaleza tienen conocimientos que dejan un poco que desear.

Unos animales que tienen la muerte garantizada son los ciervos machos que no quieren dejar la manada. Por regla general los ciervos machos en cuanto se vuelven adolescentes se alejan de su madre y de sus hermanas y intentan reunirse con la manada de machos. Durante bastante tiempo sin éxito pero tarde o temprano son aceptados. Únicamente se reúnen con las hembras cuando estas están en celo. El problema de los machos que no dejan la manada donde está su madre y sus hermanas es que son los primeros en enterarse cuando ellas entren en celo y por lo tanto serán los primeros en cubrirlos. Los retoños entre miembros de una especie que estén tan cercanos genéticamente tienen más probabilidad de salir defectuosos. Por eso se les mata.

El organizador durante el segundo día tuvo el desliz de no informarnos hasta que partimos de senderismo, para realizar la más bonita de todas las excursiones, que íbamos a pasar por dos túneles y que si convendría tener linternas para la oscuridad. Hubo una persona que en cuando llegamos al pueblo para comprar pan repitió como una descosida. "No me informaron" "No me informaron" "¿Como se atreve a hacerme esto a mí si yo me traje mi propia linterna desde Madrid?" Así durante un buen rato. Esa misma mujer cuando cruzábamos un río gritó "Apartaros" y al instante lanzó una piedra inmensa dentro del río para no mojarse los zapatos. Consiguió salpicar a bastantes personas y alguien podría haber salido bastante perjudicado si su puntería hubiese sido peor.

El hotel lo encontré cutre y además estaba a tres kilómetros del pueblo más cercano lo que hizo imposible hacer excursiones nocturnas por los bares de la zona. Afortunadamente la cafetería del hotel permanecía abierta hasta las doce y media de la noche por lo que no hubo necesidad de pasar directamente del comedor a la cama. Se podía socializar un poco antes de conciliar el sueño. En el servicio de caballeros al lado de la cafetería apestaba de tal forma los primeros días que estoy seguro que ahí se debieron hacer experimentos de guerra química ya que al entrar ahí me lloraban los ojos. Claro como abrieron el hotel expresamente para sangrar a los turistas durante el puente no les valía la pena el esfuerzo de dejarlo limpio.

Yo pague bastante más por mi habitación individual de lo que estoy acostumbrado. Cuando vi la habitación me quedé decepcionado. Dos camas estrechas con una estantería metálica ocupando la mayor parte del espacio libre entre la cama y la pared. Esa estantería la encontré cómoda para guardar mi equipaje. El televisor sintonizaba mal a tele cinco y encima estaba protegido contra niños por lo que no se podía cambiar de cadena. Para variar fui incapaz de conseguir que funcionase el mando a distancia. En todas los hoteles que he dormido en España únicamente he sido capaz una vez de hacer funcionar el mando a distancia. Esos trastos son superiores a mis habilidades mentales. No hay forma para mí ya que el único mando a distancia que he sabido manejar es el de mi casa gracias a los muchos años que ha durado esa televisión.

Yo vine con la ilusión de ir al pueblo más cercano a tomarme alguna copa por lo que el primer día me compré una linterna. Intenté convencer de vez en cuando a la gente con la que iba que debiéramos darnos el paseo para corrernos una buena juerga. No hubo forma lo que casi es mejor ya que los tres kilómetros del camino de vuelta estando perjudicado podrían ser interesantes. De todas formas si vuelve a pasar algo como esta excursión donde el hotel esté lejos del núcleo de población más cercano iré al pueblo aunque sea sólo. Tengo que aprovechar la linterna que me compré. Además para estas navidades me regalaron dos linternas de esas que se llevan en la frente para que fumar sea más cómodo.

Mi compañera de autobús en el momento en que nos sentamos me dijo: !Como te apesta el aliento a tabaco! Yo menos de una hora después la había echado los trastos. "¿Y tú ganas lo suficiente para mantener a un hombre?". Ya sé que no es el formato idóneo pero no me merecía más esfuerzo. Aparte de sentirme humillado con sus comentarios era un placer hablar con ella. El camino de vuelta yo estaba "Ay que bien, ya sólo quedan 320 km para que nos divorciemos". "Ay que bien, ya sólo quedan 313 km para que nos divorciemos". La experiencia fue positiva pero por poco. Ella me ha enseñado una lección valiosísima a poco precio. Si no tengo cuidado de donde me meto a la hora de buscar una relación afectivosexual me puede tocar un verdadero infierno.