Ya he llegado a la edad en la cual la generación de mis padres se está empezando a morir.  En seis meses ya he ido a tres funerales.  Un hermano y un cuñado de mi madre y el padre de mi ex novia.  Ya empezó la sangría.

Mis dos tíos son Noruegos.  Pertenecen a la religión oficial del país:  Luteranismo Evangélico.  Encuentro los ritos protestantes de la muerte mucho más bonitos que los católicos.  Según lo que he visto en España el rito de la muerte se limita a exponer el cuerpo del fallecido durante 24 horas en un tanatorio, hacer una misa breve antes del entierro y una misa de funeral un mes después.

En las dos misas por mi ex suegro, el cura el llevó la voz cantante.  Apenas hizo más que leer pasajes de la biblia.  El único gesto hacia la familia fue que a mi ex cuñada la dejaron leer un pasaje.  Supongo que ella lo eligió.  Lo único que hacía este funeral distinto de cualquier otro fue que el cura mencionó el nombre de mi ex suegro dos o tres veces.  Los curas parece que disponen de una plantilla de funeral donde el único esfuerzo que necesitan hacer es llamar al fallecido por su nombre donde fuera oportuno.

Encontré mucho más bonitos los funerales en Noruega.  Además de pequeñas diferencias, como que en las iglesias de Noruega no hay ningún sitio para arrodillarse, la ceremonia es para la familia.  El cura apenas lee de la biblia.  Dedica mucho más tiempo a contar una biografía del fallecido, destacando todas las cosas buenas que ha hecho a lo largo de su vida.  Varios miembros de la familia y allegados suben al altar y dan un discurso acerca de sus recuerdos más bonitos acerca del fallecido.  Una de mis primas cantó una canción conmovedora en honor de su padre.  Oír tanto cariño hizo saltar lagrimas a mis ojos.

Después de la ceremonia los más allegados son invitados a un restaurante para el recordatorio (minnestund).  Para mi tío Rolf vinieron unas 40 personas.  Para mi tío Bjarne vinieron unas 300.  Entre plato y plato los que quieren se levantan y comparten sus mejores recuerdos del que ya no está entre nosotros.   Para la familia es un consuelo escuchar tantas cosas bonitas del que les ha dejado.  Además hasta en momentos tan solemnes hay posibilidad de reírse.

Estoy seguro que el qué tantas  personas se vuelquen en compartir lo bueno del que nos ha dejado ayuda a la familia a superar el sentimiento de perdida.  Además como hay tantas cosas para decidir en los cinco días entre el fallecimiento y la ceremonia, como donde enterrarlo, quien va a liderar la ceremonia, donde se va a realizar la comida, la familia no tiene tiempo para dejarse absorber por el dolor.

Mi primo Rune mostró mucha valentía.  El día que murió su padre invitó muchos miembros de la familia a una cena deliciosa.  Todos estábamos muy afectados.  Aún así nos pudimos reír y casi olvidar  nuestro dolor.  Mi tío Bjarne era una persona maravillosa con mucho sentido del humor.  Todos le echábamos mucho de menos.  El poder reírnos ayudó mucho en superar este día, el más duro.  Durante el recordatorio Rune invitó a todo el que quisiera a una barbacoa en la casa de la familia.  Vinieron muchos amigos, tanto suyos como de su hermana.  Vinieron bastante menos amistades de mi tía.  Acabamos con las existencias de alcohol.

Me pareció maravilloso que en los momentos en los cuales es más fácil regodearse en el dolor, mi primo haya organizado actividades para distraer a sus queridos del sufrimiento.  Hace falta mucha fuerza para organizar actividades como esta en momentos tan dolorosos.  Ayudó mucho a toda la familia el poder olvidar momentáneamente su dolor.  Fue mucho más fácil superar estos dos días más duros gracias a la valentía de mi primo. 

 Andreso