Durante muchos años he estado aquejado por lo que yo considero un caso severo de acné en la espalda. En otras palabras mi espalda estaba siempre llena de espinillas infectadas. Harto de este panorama acudí a un dermatólogo para ver si me podía proporcionar alguna solución. La solución propuesta fue efectiva y al cabo de unos meses de sufrimiento pude solucionar este problema estético satisfactoriamente. Si te interesa leer como fue el tratamiento puedes elegir leer el resto del artículo.

Una de las cosas que ha afectado negativamente mi auto estima ha sido padecer lo que considero un caso severo de acné en la espalda. Desde la adolescencia he tenido tres o cuatro espinillas infectados en todo momento que me iba reventando a medida que me iban saliendo lo que me ha llenado la espalda de pequeñas cicatrices.

El tener esas marcas visibles detrás ha significado que he hecho lo posible para evitar mostrar mi espalda. En la playa llevaba siempre una camiseta por la vergüenza que me daba. Únicamente me la quitaba cuando me metía en el agua. Unas vacaciones en las cuales decidí no ocultarme hubo varías personas que se fijaron del mal estado de mi parte trasera.

Al final, harto, decidí acudir a un dermatólogo. Después de haberle comentado que previamente había seguido un tratamiento con antibióticos que no funcionó, el me recetó un medicamento llamado Rocutane o isotretionina, que es como se llama el principio activo, que es una vitamina A adulterada. El Rocutane no es ninguna broma. Tiene muchísimos efectos secundarios. El más conocido es que es teratogénico, en otras palabras que si una mujer embarazada lo toma, está garantizado que el hijo que nazca sufra deformidades severas. A las mujeres que tomen este medicamento las piden comprometerse a seguir un régimen anticonceptivo durante todo el tratamiento. En caso de quedar embarazada la presionarán para que aborte.

Yo sufrí tres efectos secundarios notables: tenía los labios extremadamente secos, padecía periodos largos con punzadas en el estomago y me encontraba un poco más inestable que de costumbre. Respecto a la sequedad de los labios lo único que me alivió fue una crema de manos que trajo mi madre de Canadá que perdí al poco tiempo de que entrase en mis manos. Ni el cacao ni la vaselina aliviaban la sequedad. Mi primer día con punzadas en el estomago fui a que me leyesen las cartas. El médium al predecir mi futuro me dijo que me esperaba gastritis. Lo mismo dijo que me deparaba el amor. Como en ese momento me dolía el estomago me pasé un buen rato descojonandome. Las siguientes veces que noté punzadas me siguió haciendo gracia. A medida que se iban repitiendo las punzadas me iba haciendo menos y menos gracia. Acerca de la inestabilidad se me redujo mi escaso sentido común y me arrepiento de algunos de mis actos. Afortunadamente no hubo consecuencias negativas.

El dermatólogo me siguió a lo largo del tratamiento, el cual iba a durar entre tres y seis meses. Antes de cada cita con el médico tenía que hacerme un análisis de sangre para verificar que mi metabolismo no hubiera sido demasiado perjudicado, ya que el Rocutane es bastante tóxico. A medida que progresaba el tratamiento mis analíticas se iban haciendo cada vez más anormales. Siguiendo las instrucciones del médico iba progresivamente reduciendo las dosis del medicamento. La cuarta vez que le vi el me ordenó abandonar de forma inmediata el tratamiento ya que mi salud peligraba. Por ejemplo, mis triglicéridos eran cuatro veces lo normal.

Ante la interrupción sentí sentimientos contradictorios. Por un lado sentí un gran alivio ante la certeza de poder librarme de los molestos efectos secundarios. Por otra parte me entristecía abandonar el tratamiento teniendo todavía espinillas en la espalda. Afortunadamente en una semana ya habían desaparecido todas mis molestias. A medida que pasaba el tiempo cada vez aparecían menos y menos espinillas y ya llevo algunos meses con la espalda lisa. El tratamiento fue un éxito.

Con la sabiduría que me ha proporcionado haber pasado por consumir sustancias químicas durante un tiempo tan prolongado, lo único que hubiera hecho distinto es interrumpir mi moderado consumo de alcohol. Supongo que eso tuvo consecuencias negativas sobre mis analíticas y jugó un papel importante en que no me quedase más remedio que abandonar prematuramente el tratamiento. Aún con los efectos secundarios que he padecido, dado que el tratamiento me ha proporcionado una espalda lisa, lo considero una decisión acertada. Conseguí cambiar a mejor una de los aspectos que menos me gustaba de mi mismo.