Andrés Adrover Kvamsdal
Entre el 29 de marzo y el 1 de abril de 2008, estuve pateándome Amsterdam con Tareixa, una compañera de trabajo que ha llegado a ser una de mis mejores amigas. Al viaje le costó despegar. Íbamos a ser 13 los que visitáramos Amsterdam. Habíamos reservado el billete con Vueling. Un par de meses antes de que saliéramos recibimos un correo electrónico donde nos decían que nos cancelaban el viaje. Si queríamos nos devolvieran el dinero. A mi me tardaron tres meses en hacrlo y llegué a denunciarlos en la oficina del consumidor.
A mi se me habían puesto los dientes largos con Amsterdam. La semana después de que Vueling cancelara el vuelo vi que Ryan Air ofrecía un billete a Eindhoven, que está a 120 km de Amsterdam, por €0.01 el trayecto. Ese mismo día compré el billete. Estaba dispuesto a recorrerme la ciudad sólo. Afortunadamente a Tareixa también se le habían puesto largos los dientes y se lo compró el día siguiente.
En mi anterior trabajo estaba participando en el desarrollo del inventario de los aparatos de Telefónica Móviles. La empresa usaba este inventario para gestionar entre otras cosas todas las conexiones entre equipos. También gestionaba sus futuras compras con el proyecto. El programa que desarrollábamos gestionaba equipos por valor de muchos millones de euros. Era un proyecto muy interesante, donde había que aprender muchos conceptos de telecomunicaciones para aplicar correctamente las reglas de negocio. El desarrollo lo hacíamos en PHP para la capa de presentación y en PL/SQL, el lenguaje de programación de la base de datos Oracle, para las reglas de negocio. Intentábamos hacer todo lo posible mediante consultas SQL ya que son mucho más eficientes que la programación en PL/SQL.
Ya que los conceptos de telecomunicaciones eran tan complejos, yo trabajaba con miedo de no hacerlo lo suficientemente bien. Echaba de menos que me dijeran que estaban satisfechos conmigo. Iba casi asustado al trabajo. El proyecto lo llevaba por nuestra parte un analista muy capaz. Se explicaba muy bien. Por parte de la empresa de telecomunicaciones, llevaba el proyecto una persona con una forma de ser que no era compatible conmigo. La interacción con esta persona desembocó en que al final no me vi con más alternativa que dejar una empresa que me había dado de comer durante seis años.
En la oficina las conexiones a páginas Web son filtradas por un programa llamado SonicWall . Este programa además de impedir conexiones a páginas de noticias y de música tiene incorporado un filtro de contenido. En muchas búsquedas relacionadas con el mundo de la informática el filtro de contenido es erróneo. Por ejemplo el cliente de subversion SmartSvn es denegado porque los filtros automáticos de este programa lo consideran un juego. Harto de no poder verificar páginas necesarias para desempeñar mi trabajo me he visto obligado a instalar una forma de acceder a páginas Web sin la interferencia de este producto defectuoso.
He tenido durante varios años un ordenador viejo con Mandrake / Mandriva instalado. Después de la actualización de Mandriva 2006 a Mandriva 2007 se quedaba colgado cada vez que arrancaba en modo gráfico. No había ninguna clase de problemas en arrancar KDE desde la consola. Habiendo probado Ubuntu en otros ordenadores decidí instalarlo en este ordenador también.
Al tener dos repositorios de subversion en el ordenador, los exporté con
svnadmin dump /ruta/a/repositorio > /ruta/a/fichero_dump Desgraciadamente con la versión de subversion que viene con Ubuntu Edgy no era posible volver a importar los repositorios.
svn load /ruta/a/repositorio < /ruta/a/fichero_dump
fallaba con una advertencia que el tamaño del fichero había sido excedido.
El texto pues me parece largo, pesado, una imagen de las relaciones humanas simplista y hormonal, y por supuesto, escrita por un hombre.
Una amiga mía trabajó como comercial de Auna. Yo por aquel entonces tenía mi ADSL con Ya.com. Estaba muy contento con mi banda ancha. Ella me hizo una oferta que me pareció irresistible. Podía dejar de ser cliente de Telefónica. Desgraciadamente, todo lo malo que decían de Auna era cierto. Era, porque la compró Ono, que según mi experiencia no es mucho mejor.

